Ecuador: Desde la Costa hasta la sierra del sur

Guayaquil: la ciudad de las iguanas

Salir de Alausi hacia la Costa del Pacifico significaba pasar sí o sí por Guayaquil. Allí pasamos dos noche en un alucinante parque público Samanes. Parecía un centro de deportes del primer mundo, con baños, duchas, canchas para distintos deportes, etc.

Parque Samanes – Guayaquil

 

Al viajar, disfrutamos mucho el cocinar en nuestro Camper y también de ir probando las comidas más populares y típicas de cada región. Pero cada vez que llegamos a una ciudad grande aprovechamos para cambiar un poco, visitando restaurantes de gastronomía internacional. En el caso de Guayaquil, visitamos un lugar de comida india, Wendy’s (Martín se tentó con una hamburguesa y coca cola) y nos llevamos la agradable sorpresa de cruzarnos con la única sucursal de alfajores Havanna del país! No pueden imaginarse nuestras caras de felicidad!

La ciudad es importante, creció mucho en los últimos años. Pero no es particularmente turística. Lo que se rescata es un paseo peatonal por la rivera del río donde está el monumento de San Martín y Bolivar (ciudad en la que se encontraron) y el Parque de las iguanas, que en realidad es la plaza frente a la catedral donde conviven estos reptiles con tortugas, peces y palomas en PLENA CIUDAD.

La pesca del día

Playa al fin, ya te estábamos extrañando! Llegar al balneario de Salinas implicó pasar por el mercado de pescadores que fue un placer para Martín que ama cocinar (y para Luli que ama comer). Ante la falta de buena carne vacuna que mejor que una buena paella, ceviche, atún fresco al teriyaki y mejillones a la provenzal?! Obviamente todo consumido en varios días, tratando de preservar la frescura.

Paella de Martín
Paella de Martín

Salinas no nos gustó mucho, demasiada gente, bastantes edificios. Estábamos buscando algo más tranquilo para pasar algunos días frente al mar, sobre todo teniendo en cuenta que iba a ser nuestro último contacto con un mar cálido y bonito. Decidimos manejar hacia el norte. Nuestro siguiente destino fue Ayangue, una bahía divina con aguas super calmas y calentitas, donde pedimos albergue en el lodge Muyuyo a cambio de fotos y videos de nuestro drone.

Puerto Lopez: otra vez el Camper frente a la playa

Continuamos hacia Puerto Lopez. Ir a playas en tu casa rodante es fantástico cuando se puede estacionar frente al mar disfrutando de la brisa y de una vista paradisíaca. Es por esto que nos gustó tanto Costa Rica! Lo bueno fue que en Puerto Lopez también se nos permitió gozar de ese privilegio.

Cuando llegamos había solo una combi estacionada, pero esa misma tarde aparecieron 8 casas rodantes, de todas las formas y tamaños. Como no podía ser de otra manera, la mayoría eramos argentinos (excepto los youtubers Max&Lee). Los días pasaban y las comidas comunitarias también: fideos caseros con bolognesa, lasagna, arroz con camarones, churros con dulce de leche, hasta cangrejo! Como partir? Como decirle adiós al mismísimo paraíso?

La pasta secándose entre casas rodantes

La mayoría de los integrantes de esta comunidad argentina viajera en Puerto Lopez eran familia. Pudimos evidenciar como viajar con niños es posible. Como, si se quiere, pueden hacer el colegio a distancia, sin perder el año escolar y rindiendo los exámenes correspondientes. Como un viaje es para ellos toda una aventura que les abre la cabeza, socializando con niños de todos los países y distintas culturas, aprendiendo sobre historia, geografía, entre otras cosas. Y sobre todo: como un viaje de este tipo fomenta la unión familiar, compartiendo no solo los buenos momentos, sino también situaciones de dificultad en los que el apoyo mutuo es más que necesario.

Algunas familias viajaban con más comodidades que otras. Algunas con paneles solares, algunas con ducha, otras con mascotas. Pero todas con la misma motivación de VIAJAR y CONOCER EL MUNDO.

Montañitas: la argentinidad al palo en Ecuador

Costó irse de Puerto Lopez, pero era tiempo de continuar. Si compartir una semana con argentinos no fuera poco, en nuestro siguiente destino cantamos re-truco. Gracias a su ambiente hippie y buenas olas, Montañitas está repleto de argentos, tanto viviendo como visitando. La ciudad con más noche de la costa pacifica tiene su encanto. También es la más desarrollada y coqueta, sin perder su alma de pueblo. Montañitas fue el lugar perfecto para festejar el cumpleaños de Martín rodeados de buena vibra!

Callecitas céntricas de Montañitas

Cuenca: la ciudad colonial de Ecuador

Famosa por ser la ciudad donde se hacen los “sombreros de panamá” y por ser elegida por muchos extranjeros para vivir, Cuenca tiene mucha oferta gastronómica internacional y su centro histórico merece la pena ser visitado. Muchos museos, una gran catedral y múltiples callecitas para perderse.

Nos hospedaron unos americanos que conocimos en la amazonia y que muy amablemente nos invitaron a parar en su casa en un barrio cerrado no muy lejos del centro. Disfrutamos de sus enormes camas (american style), exquisita comida (unas ribs y un brownie inolvidable) y sobre todo: de la mejor compañía.

Costó despedirse de Catherine y Douglas, pero nuestro tiempo en Ecuador seguía corriendo, y nuestros 3 meses de permiso en el país se estaban por vencer. Continuamos hacia nuestro último destino en Ecuador.

Vilcabamba: el pueblo con gente longeva, café, hippies, y treckings

Averiguando por donde sería mejor cruzar a Perú, descubrimos que por Vilcabamba ingresaríamos a la selva peruana, muy cerca de varios destinos turísticos que queríamos conocer. Además, de esta forma evitaríamos la costa norte peruana, que tiene fama de ser insegura.

Lo genial es que Vilcabamba tiene su atractivo. Se cree que su agua es la causante de la longevidad de sus habitantes. Es por esto que muchos extranjeros (con tendencia hippie) escogen esta zona para vivir. Encima el pueblo está rodeado de naturaleza: ríos, arroyos, montañas, rocas, teniendo un sin fin de caminos para recorrer (trecking).

Luego de comprar una buena cantidad de reservas de café, debíamos irnos de Ecuador. Un país que pensamos “en un mes y medio lo recorremos“. Pero su costa, montaña, volcanes, selva, pueblos y cálida gente nos retuvo casi por tres meses.

Llegar a la frontera no fue fácil. Irónicamente, el país con las mejores carreteras del viaje nos despedía con derrumbes, ripio, piedras, charcos de agua y zigzag interminable. Perú y su interesante cultura nos estaba esperando.

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