Colombia: Despedida con tradiciones indígenas


Blog de Colombia parte 9

Nos fuimos de San Agustín a Popayán, “La ciudad Blanca” por un camino de lodo debido a las constantes lluvias. Tuvimos que ayudar a un camión que se quedó estancado en el barro frente a nosotros.

Una vez en Popayán, estacionamos en el Parque Benito Juarez, ubicado en un barrio tranquilo a 10 minutos caminando del centro histórico.

Tras haber viajado por tantos sitios distintos, luego de haber conocido numerosas ciudades coloniales similares, nos resulta cada vez más difícil que una ciudad de este tipo nos sorprenda a primera vista. Fue así como la primera imagen que tuvimos de Popayán no era para nada especial. Al comienzo, Popayán fue para nosotros “una ciudad blanca más”.

Popayán, una linda sorpresa

Pero al día siguiente, decidimos tomar un Walking Tour por el centro histórico, y toda nuestra perspectiva cambió. Nos animamos a decir que fue el mejor tour que hemos tomado hasta el momento. A través de las explicaciones que nos dieron, luego de escuchar y comprender un poco de su historia, pudimos descubrir la verdadera esencia de Popayán. Bajo esta nueva perspectiva, la ciudad era tan encantadora como interesante.


¿Por qué la ciudad es toda blanca? A causa de una epidemia desencadenada por un parásito llamado “nigua” que se adhería a los pies de los indígenas, los españoles decidieron pintar la ciudad de blanco con cal. La cal quemaba a estos bichos, por lo que los indígenas frotaban sus pies contra las construcciones para aliviar sus dolores.

Otro tema que nos resultó interesante fue su devoción por las procesiones en Semana Santa. Estas tradiciones y festejos vienen de Sevilla (España) y se mantienen hasta hoy en día.

Durante todas las noches de Semana Santa, desfilan distintos pasos (plataformas de madera) con imágenes religiosas. Poseen barrotes tanto adelante como atrás, y de esta forma son transportados por hombres de familias adineradas que pagan gran cantidad de dinero para tener “el privilegio” encargarse de esto. Un dato curioso: el guía nos comentó que si se vendieran todas las piedras preciosas, plata y oro, atesorados a esta festividad, se lograría pagar por completo la deuda externa de Colombia.

Gastronomía

La gastronomía de Popayán es patrimonio de la UNESCO, por lo que nos dejamos deleitar por sus empanaditas fritas de pipián, acompañadas con la deliciosa salsa de maní picante! Son tan pequeñas y adictivas, que te podés comer miles! Y ni hablar de la salsa, es ES-PEC-TA-CU-LAR! También los batidos típicos como la lulada y champus, hechas con frutas de la zona, son un must!

Manifestaciones en contra del gobierno

Si bien es toda blanca, hay gente en desacuerdo con el gobierno que le gusta manifestarse coloreandola. Pero por ley, antes de Semana Santa, tienen que estar todas las fachadas nuevamente blancas.

Esta ciudad que tiene 450 años de historia, ha sobrevivido a varios terremotos. Uno de ellos bastante “reciente”, en el que irónicamente la cúpula de la catedral se derrumbó justo durante una misa, dejando como resultado varios muertos y heridos.

La catedral de noche bajo la lluvia

Visitamos varias casonas de época, hoy en día museos de historia muy bien puestos. Como dato curioso: varios presidentes de Colombia son originarios de Popayán.

Más fotos de Popayán.

En Popayán también hicimos amigos!

Una tarde fuimos al mercado artesanal, y Luli quedó encantada con unos trabajos en cuero realizados por una artesana de la zona. Billeteras, carteras, pulseras, todo realizando con profesionalismo y buen gusto. Fue así como Luli le preguntó a la artesana si podía darle una clase para aprender sus habilidades. Claro que hubo clase, pero en la casa de la artesana, junto a toda su familia y con una cena maravillosa para culminar el día. Lorena y su familia resultaron ser personas encantadoras a las que recordaríamos con mucha gratitud y cariño.


Silvia, la “suiza indígena”

Nos quedaban un par de días antes de suspender nuestro viaje en Camper por dos meses. Con el objetivo de “hacer tiempo” para evitar la época de  lluvias fuertes en Perú y Ecuador, no tuvimos mejor idea que dejar el Camper en Colombia y tomarnos un vuelo a España para visitar familia de Luli y recorrer el viejo continente en invierno. 

Antes de ir nuevamente a Bogotá, desde donde saldría nuestro vuelo, visitamos Silvia. Este pueblo indígena es famoso por su ubicación montañosa “a lo suiza”, y por su mercado de los martes, donde la comunidad guambiana expone su comercio vistiendo sus típicos trajes azules. Nos pasamos horas disfrutando del show. Tanto las mujeres como los hombres visten polleras (faldas) largas abrigadas, y ponchos o chales. Algo que llama la atención son los pintorescos sombreros que contrastan bastante con el resto de su vestimenta, por lo que comenzamos a averiguar al respecto. Parece que hace muchos años, la zona de Silvia recibió mucha migración inglesa dedicada al comercio, y los sombreros son una de las influencias que estos dejaron. 

Además, solamente algunas parejas llevan consigo un bastón (que NO utilizan para caminar, tan solo lo cargan). Según lo que nos explicaron, todos los años se hace una votación sobre quienes merecen llevar dichos bastones durante todo el año, símbolo de orgullo y hasta cierto punto jerárquico. 

https://youtu.be/3i8Gh9Dh8y0

Más Fotos del Mercado de los martes de Silvia

También aprovechamos para hacer un par de caminatas por los alrededores junto a nuestros amigos israelitas de “The Lazy Couple”. Lástima que el clima no nos acompañó y la lluvia se interpuso entre nosotros y todas las caminatas que queríamos realizar.

Con nuestros amigos Chen y Leon.

Silvia fue el cierre perfecto antes de cruzar a Europa. En Bogotá nos esperaba un nuevo anfitrión, Jorge, al que habíamos conocido en el hostel de Medellín. Nos había ofrecido quedarnos en su casa antes del vuelo y al regreso, luego de dos meses. Con él compartimos salidas gastronómicas y hasta nos llevó a El Dorado, la laguna famosa por Disney.

Adonde Vamois - laguna el dorado -Blog
Cuantos tesoros más estarán todavía en esta laguna sagrada?
Con Jorge, en una caminata por los tantos cerros de Bogotá

Tras regresar de Europa, y una vez recuperado el Camper (lo habíamos dejado en un estacionamiento en Popayán), continuamos hacia la frontera con Ecuador. Como el permiso del Camper en Colombia se estaba por vencer, casi que no recorrimos más este país. Lo único que visitamos antes de cruzar a Ecuador fue el Santuario de Las Lajas, con su estilo gótico y su construcción sobre un puente clavado en un valle. Su belleza y sus alrededores la transforman en una iglesia particular y muy llamativa. 

Ecuador, allá vamos!

Esperamos que les haya gustado esta sección de Blog de viaje Popayán! Y no se pierdan nuestras próximas aventuras en el siguiente destino: Ecuador.

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