Viajes - Colombia

Medellin: la ciudad de la transformación

Blog de Colombia parte 6: Medellín

No hubo persona que no nos recomendara Medellín, argumentando su belleza y la hospitalidad de la gente. Sin duda no es la ciudad que esperábamos. No nos pareció particularmente bonita, pues no encontramos muchos parques verdes, ni un centro histórico colonial, tampoco edificios impactantes ni una arquitectura destacable. Sin embargo, hay algo en esta ciudad que nos atrapó y que la hace muy especial: su historia y transformación.

Medellín cuenta con un pasado oscuro, en el que la población fue víctima de enfrentamientos entre grupos violentos (narcotraficantes, carteles, guerrillas, milicias, etc.) llegando a ser considerada la  más violenta del mundo en los ´90. Los locales aseguran que hasta salir a hacer las compras al supermercado era riesgoso, pues nunca se sabía dónde podría explotar una bomba, o cuando habría un tiroteo inesperado. El entusiasmo y curiosidad que despierta la imagen de Pablo Escobar es los turistas, les genera rechazo a los colombianos. Fue por culpa de este personaje REAL (aunque a veces uno lo siente ficticio debido a la gran cantidad de series que se pusieron de moda en los últimos años) que la mayoría de las familias sufrieron pérdidas, generando heridas imposibles de cicatrizar. Fue en esta época oscura cuando los cementerios de la ciudad no daban a vasto.

La estatua de Botero afectado por una explosión de Pablo Escobar. El artista la hizo de nuevo.

Pero la transformación que sufrió Colombia en los últimos años es notable, y se refleja en la cantidad de turistas que hoy en día recorremos sus paisajes, ciudades y pueblos. Esta transformación incluyó presencia del Estado con fuerte inversión en infraestructura, lográndose una integración de los barrios populares en los que hoy en día se puede caminar con tranquilidad. Teniendo en cuenta que el centro está en un valle rodeado de montañas y que la ciudad ha avanzado hacia ellas, la incorporación de transporte público con teleféricos y tranvías ha sido crucial. Además de la construcción de centros culturales, escuelas y bibliotecas de gran impacto social.

Edificios autosustentables, parte de la transformación de la ciudad.

Para poder comprender y vivir más de cerca el cambio, tomamos el Griffiti Tour por la antes temerosa “Comuna 13”, guiado por locales que están orgullosos del progreso que sufrió su barrio y quieren mostrártelo.

Impactados por la calidad del arte callejero en Comuna 13

Esta comuna que está ubicada sobre las montañas hoy en día cuenta con escaleras mecánicas que integran a todos aquellos vecinos que antes estaban aislados e incomunicados con el centro de la ciudad. Otro factor importante que ayudó a sacar adelante al barrio es el arte callejero, que tapó todos los murales grises que fueron testigos de drogas y crímenes, reemplazándolos por graffitis coloridos que transmiten alegría, esperanza, mensajes de igualdad, pero que sobretodo suplican paz.

Nuestro trabajo es cambiar las armas por pinceles, las balas por micrófonos”.

Un día fuimos a recorrer el centro de la ciudad, y como no nos entró por los ojos, decidimos regresar pero tomando un “walking tour” que nos explicara la historia que había escondida detrás de cada esquina. Ahí la perspectiva cambió, y pudimos encantarnos un poco más con Medellín. Además, disfrutamos del “museo gratuito” exhibido en la Plaza Botero, en la que se encuentran algunas de sus esculturas “voluminosas”, donadas por él.

Fascinados con las estatuas de Botero en la plaza más bonita del poco agradable centro de Medellín.

El Museo Casa de la Memoria (que nos resultó demasiado incompleto), el jardín botánico (ideal para hacer un picnic familiar) y el museo El Castillo (cuya arquitectura nos encantó), son otros de los lugares que visitamos.

Pero Medellín nos continuó sorprendiendo y logramos descubrir dos similitudes que unen a sus ciudadanos con los argentinos. Primero, la forma de hablar: utilizan el “vos”, a diferencia del resto del país, y además pronuncian la “Y” bastante fuerte (caaaasi como los porteños). Segundo, la conexión con el tango: Carlos Gardel falleció en un accidente de avión en esta ciudad dejando su mística, la cual hoy en día se refleja en academias, milongas y hasta un museo en honor a él. Se dice que en la época de oro se escuchaba más tango que en la misma Buenos Aires. Almorzando en el centro, de fondo se oía el repertorio del “zorzal criollo”.

Gardel y el Tango presentes en Medellín. Hasta los carteles hablan “de vos”

Y para terminar: si bien Medellín resultó ser una caja de sorpresas, nadie se equivocaba al hablarnos sobre la hospitalidad paisa. Weibmar fue el claro ejemplo: ciudadano que solo por el hecho de ser amigos de su anfitriona de AirBnb en Buenos Aires, nos paseó durante tres días seguidos por toda la ciudad y sus distintos medios de transporte (metro/tranvía/cable-canal). Además, él y Cristina lograron que el festejo de cumple de Luli sea todo un éxito, divirtiéndonos muchísimo en un bar con una excelente banda de covers de rock en vivo (muchas canciones argentinas!). “Soy testigo de que en Medellín no se aburrieron”.

Noche de festejo del cumple de Luli: Rock en Vivo. Desde Soda Stereo hasta Enanitos Verdes.

Otro ejemplo fue Batistina, la dueña del hostel en el que estacionamos el Camper. Gracias a su generosidad, pudimos usar todas las instalaciones por poco dinero, y sentirnos realmente como en casa. Su simpatía y carisma jamás la olvidaremos.

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