Viajes - Panama

Panama: recorriendo la costa del Pacífico

Blog de Panamá Parte 2

Era hora de volver a las playas, pero esta vez las del pacífico panameño. No muy famosa pero aclamada por los surfers, nuestro primer destino fue Playa Venao. Estacionamos en la playa misma, entre hostels y un restaurant muy bien puesto que nos dejaba usar el baño.

El tiempo estuvo lluvioso pero las nubes nos permitieron ver el sol por ratos. Al día siguiente tomamos una lancha a “Isla Iguana”, donde el pacífico se disfraza de caribe. Esta pequeña isla con agua cristalina y múltiples peces, ideal para hacer snorkel, fue sin duda la que más nos gustó de esta zona.

No hay infraestructura, por lo que nos llevamos la comida y bebida. Pese a la escasa cantidad de gente debido a la temporada baja, nuestra venta de artesanías en este sitio fue exitosa.

Relax en las aguas cristalinas

Continuamos nuestro recorrido por la península de Azuero en dirección a Cambulá, pueblo de pescadores que lentamente se está dando a conocer. El camino se hacía cada vez más verde y por momentos se podían ver en las pequeñas lomadas que nos rodeaban, vacas y caballos pastando. No faltaban los árboles frutales, especialmente mangos, justo en temporada. En más de una ocasión intentamos tomar algunos ejemplares, pero la mayoría se encontraban mordisqueados por los monos, que luego los arrojan al suelo. La playa de Cambulá está lejos de tener mar turquesa y arena blanca, pero nos cautivó con su contexto selvático, montañoso, agua agradable y arena marrón con tonos negros muy interesantes.

Esta playa sin ser caribeña nos cautivó con su particular belleza

Caminamos toda la bahía cruzándonos con pocas personas. Rosa, la dueña de un restaurant familiar sobre el mar, nos recibió amablemente y, al habernos “sacrificado” almorzando su riquísimo atún fresco al ajillo, nos permitió quedarnos en su propiedad. ¡Eso sí! Nuestros platos estuvieron en peligro ante la ofensiva de los loros-mascotas de esta familia, que no paraban de acercase con intención de robarnos las papas fritas!

Después de meditarlo, nos decidimos por volver hacia el norte para poder visitar la Isla de Coiba que tanto nos recomendaron los chicos de Ohlavan. Resulta que era temporada de ballenas, por lo que no dudamos en tomar el tour en lancha que incluía acercarnos a estas criaturas, además de snorkel en distintos sitios.

Hicimos snorkel rodeado de tortugas y tiburones
Tiburón a la vista!

Nos encantaría decir que ver ballenas fue la mejor experiencia de nuestras vidas, pero estos animales jamás aparecieron. Para compensarnos, el mar nos regaló un show de delfines saltando a metros nuestro! Luego de 2 horas de lancha (sí, dos horas!), llegamos a la primera isleta llamada “Granito de oro”, similar a Cayo Zapatilla en Bocas del Toro, pero mucho más pequeña. Una vez allá, el guía nos dijo que era la hora de arrancar con el snorkel, que iríamos todos en grupo rodeando la isla. Sin embargo, hay un par de datos importantes que se le “olvidó” mencionar: por un lado, había que nadar hasta “mar abierto” y justo aquel día el mar estaba bastante picado. Por lo que luego de unos minutos nadando en contra de la corriente, Luli no tenía fuerzas para continuar, y tuvo que utilizar las pocas energías que le quedaban para regresar a la orilla. Por otro lado, tampoco comentó que probablemente nos cruzáramos con algunos tiburones. Tan solo imagínense el susto que se pegó Martín cuando estaba disfrutando de la armonía que caracteriza a las tortugas gigantes al nadar, y de repente se encuentra a un par de tiburones nadando a pocos metros suyo!

 

Pipa´s beach, es un club de playa ubicada en la costa pacífica de Panamá, en la localidad de Farallón, muy conocida por recibir viajeros y permitirles el uso de sus instalaciones a cambio de un leve aporte de una hora al día para ayudar al mantenimiento del lugar. Llegamos a este lugar, que suele estar explotado de viajeros (más que nada argentinos) haciendo “temporada” vendiendo sus artesanías, empanadas y alfajores artesanales. Nos llevamos la sorpresa de ser recibidos por una mendocina y una chilena que no tardaron en informarnos que éramos los únicos viajeros en Pipa´s beach por el momento. Pasamos un finde semana en el que también pudimos vender nuestras artesanías y compartir charlas con Victor, el encargado del lugar. Que bueno que existan lugares donde no se piensa con el bolsillo a la hora de recibir gente. Sin duda, para los que vienen de sudamerica, es un gran lugar para recuperar energias (y dinero) luego del traumático cruce del Darien.

Luego de varias semanas de playa, andábamos necesitando cambiar un poco de aire fresco, optando por visitar el “Valle de Antón”, pueblo ubicado en las montañas, con cierta similitud al verde Boquete. Si bien las mañanas y las tardes son bien cálidas, por las noches corre cierta briza ausente en el resto del país. Nos estacionamos en la central de bomberos, siempre abierta a recibir viajeros, donde tuvimos la oportunidad de conocer a Alexis, el dueño de la van que se encontraba también ahí estacionado. Viajero con “padre americano y madre de la Isla Mauricio” (como él se presenta), trabaja mientras recorre el continente, creando documentales sobre naturaleza. Nos sorprendió por su buen nivel de español, y sobre todo: porque viaja en una van-transformada con un bajo, una batería y una tabla de surf. Junto a él emprendimos por la mañana siguiente el trekking hacia la “India Dormida”, cruzándonos con bellas cascadas, pinturas de los primeros habitantes en las piedras, intensos verdes a nuestro alrededor, y de lo que siempre disfrutamos: las pequeñeces que uno descubre al prestar atención a la naturaleza. En este caso fueron unos hongos simpáticos muy pequeños que crecían en un tronco. Al llegar a la cima, obtuvimos una espléndida vista panorámica del valle que contemplamos por largo rato.

Y llegamos a la cima. Combatiendo el calor!

Que sería de nosotros sin los típicos mercados regionales de comida? En el Valle de Antón no faltaba el suyo, donde nos abastecimos de vegetales y frutas.

Mercado del Valle de Antón, donde Martín se pierde….

Fuimos a almorzar a un restaurante español un poco alejado del centro, recomendado por nuestros amigos de SlowcarFasthouse. Nos vimos cautivados ante la comida 100% casera preparada por un matrimonio muy simpática de andaluces, que nos invitaron a que nos estacionemos en su entrada y pasemos la noche ahí mismo. Comidas, bebidas y risas no faltaron! No nos fuimos hasta antes haber probado y repetido la paella de mariscos, la natilla (cuya receta nos enseñó y tenemos que guardar el secreto de la casa), el cocido y el puchero. Cada plato más exquisito que el otro. Una vez más, fue momento de despedirnos de nuevos amigos.

Con nuestros amigos del restaurant “Don Quijote” que nos recibieron con mucho afecto

Y gracias a los consejos de algunos viajeros, camino a la ciudad de Panamá, pasamos por una de las joyitas ocultas de este país: el “Cajón del Chame”. Este cañon en cuyas aguas da gusto nadar y refrescarse, impacta no solo por el color verdoso de sus aguas, sino también por la forma de sus paredes, talladas por la erosión del agua y del viento a lo largo del tiempo.

Lindo para saltar, no?

Nos pasamos el rato chapoteando en el río, y charlando con un grupo de amigos (todos de distintas nacionalidades) voluntarios en el Hope Ferry, biblioteca flotante más grande del mundo que va parando en los distintos puertos de cada país. Les prometimos que en los próximos días nos daríamos una pasada por su ferry.

2 thoughts on “Panama: recorriendo la costa del Pacífico”

  1. Muy interesante las anécdotas pero cuidado con los tiburones no te hagas el atrevido Martín que me da miedo

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