Viajes - Honduras

Honduras: últimas ruinas mayas, aventura, bosque, termas y Gracias!

Blog de Honduras

Luego de nuestra breve visita a El Salvador, seguimos con nuestros amigos de Eslovaquia por las rutas de Honduras en dirección a las Ruinas de Copán. Hicimos noche en Santa Rosa, agradable ciudad con exquisito café y posibilidad de hacer camping callejero sintiéndonos seguros. Luego de una interminable ruta en construcción, llegamos a las ruinas que nos asombraron por sus esculturas, estelas y destacado lado artístico. Como prevención, la mayoría de ellas están expuestas dentro del Museo in situ. Sería mucho mas impresionante si los adornos de las fachadas estuvieran en los templos. El sitio arqueológico es sin duda una parada obligatoria, especialmente si uno ingresa a Honduras por la frontera con Guatemala. Así como en Guatemala y México las ruinas selváticas están llenas de monos aulladores, aquí en Copán los guacamayos son la gran atracción. Los coloridos pájaros se dejan ver de cerca y sobrevuelan a pocos metros de uno. Realmente peculiar.

 

Nuestro próximo destino era  Gracias (así se llama la ciudad!), por lo que teníamos que conducir nuevamente la larga y agotadora ruta en construcción hasta la simpática localidad que, además de su nombre, tiene como atracción un balneario de aguas termales donde pernoctaríamos. Siendo sábado a la noche, parece que todo el pueblo decidió ir a las termas en familia o con amigos, por lo que optamos por postergar nuestro acceso a las mismas para la mañana del domingo, y así disfrutar sin gente.

Las termas nos abrieron el apetito y paramos a almorzar en “La esperanza“, pueblo con fachadas coloridas y capilla metida en el cerro.

Nos volvimos a tentar con una pupusería y con el corazón contento continuamos manejando hasta el lago Yojoa, el más grande de Honduras. Este imponente lago es famoso entre overlanders por su “camping” en una cervecería artesanal llamada “D&D”. Ya estábamos saboreando la cerveza que nos íbamos a tomar al llegar pero tuvimos un incidente. Le estábamos devolviendo el saludo a unas alegres niñas, cuando de repente las vimos salir corriendo con caras  de terror. Bajamos de la camioneta y caímos en cuenta de que por primera vez nos habíamos llevado puesto un cable de electricidad que estaba bajo y atravesando la calle. No tardó en aparecer todo el pueblo y en cuestión de una hora lograron volver a conectar el cable. Lo último que faltaba era verificar que la casa afectada tuviera luz y que los electrodomésticos no se hubieran quemado. Luego de negociar el costo de los daños ocasionados, pudimos partir a tomar una cerveza para pasar el reciente trago amargo.

Las islas hondureñas son famosas por su buceo, y era una posibilidad iniciarnos en esta actividad. Pero tanto caribe habíamos hecho, y tantas otras playas visitaríamos que finalmente decidimos saltear la costa de este país. Investigando para dónde continuar, optamos por las Cataratas de Pulhapanzak y hacer el tour extremo a las cuevas escondidas detrás de las mismas. Habíamos leído en un blog,  que la aventura era bastante riesgosa. No nos arrepentimos en ningún momento y fue de las cosas más divertidas que hicimos!!! Se comienza saltando al agua, luego hay que trepar rocas, mientras te vas acercando a las cascadas que te lanzan baldes y baldes de agua, que por momentos no te permiten ver nada. En alguna ocasión hay que sentarse y dejarse deslizar. Descansás en una semi cueva para luego continuar hasta la mini cueva en la que termina el recorrido, donde uno agradece haber sobrevivido.

Cascada de gran belleza

Nos faltaba conocer alguno de los bosques nubosos del país, por lo que decidimos ir al PN Cerro Azul, donde pasamos dos noches en un excelente camping rodeado de naturaleza. Allí, caminamos el sendero completo, muy bien señalizado, recorriendo prácticamente todo el cerro bajo la sombra de muchos arboles y pájaros. Desde aquí se obtienen lindas vistas al lago Yojoa y alrededores.

Probando técnicas de fotografía.

Ya con las energías recargadas, era momento de acercarse a la frontera con Nicaragua. Tuvimos que manejar un total de  5 horas haciendo una parada en las cuevas de Taulabe y otra en Comanagua, con centro histórico donde almorzamos con una pareja de Rusia que conocimos en las cuevas. Nos contaron que están viajando hace dos años y que tienen pensado llegar a la Argentina a tener su primer hijo en la Patagonia.

Nos despedimos de los rusos y seguimos viaje hasta Danlí. El camino pasaba sí o sí por la capital, Tegucigalpa, específicamente por el cordón periférico. Estábamos cargando gasolina cuando nos dimos cuenta que habíamos tenido nuestra primer pinchadura del viaje. Por suerte había una “llantería” muy cerca. En poco tiempo nos parchearon el neumático y continuamos viaje aunque ya estaba oscureciendo. Paramos nuestra última noche en Honduras en la plaza principal de Danlí con WIFI gratis y presencia policial casi permanente.

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