Viajes - México

Yucatán: primer encuentro con los cenotes

Blog México parte 28

Ya entrando a la península de Yucatán empezamos con la exploración de Cenotes.

Estas cuevas naturalmente formadas por la erosión del agua sobre la piedra caliza son únicas y de extraordinaria belleza. En general tienen un hueco por el que ingresa el sol al mediodía observándose bajo el agua un efecto alucinante. En esta área hay alrededor de 5 mil cenotes. Un turista promedio suele visitar no más de dos. Gracias a que teníamos el tiempo para hacerlo (y que somos amantes del agua) llegamos a visitar 10!

El primero de todos fue un cenote familiar llamado Kankirixche, dónde conocimos a una pareja alemana de viajeros, Conny y Chris (rebautizado Messi por su enorme parecido), que muy amablemente nos prestaron sus snorkel y nos tomaron muy buenas fotos con su GoPro.

Cenote Kankirixche

Al rato cayó un auto con una pareja de mexicanos, Fernanda y Oscar, que estaban de vacaciones. Al contarles nuestro plan de manejar junto a los alemanes hacia otro cenote que estaba cerca, decidieron seguirnos. Así fue como los 6 ingresamos en un angosto y en mal estado camino de tierra, tupido de vegetación. Por momentos temimos no poder avanzar hasta el destino. Nos encontramos con un cenote abandonado, al cual decidimos meternos en sus aguas pese a la oscuridad que había. Salimos justo para la hora de los murciélagos, revoloteando sobre nuestras cabezas. Ya se había hecho de noche y Fernanda y Oscar que estaban en auto, optaron por quedarse y aceptaron nuestra invitación de dormir en nuestra cama extra, siendo nuestra primer pareja invitada. Nos quedamos los seis charlando y riendo hasta tarde, ni la lluvia nos detuvo!

Luego de compartir un desayuno mexicano en un pequeñísimo pueblo perdido en el espacio, donde se sumaron los también alemanes de Plan R, nos despedimos y manejamos junto a los mexicanos hacia una antigua hacienda cercana.
Juntada Camper.
Plan R y OffRoad Travellers
Haciendas restauradas de la epoca del “oro verde”.

En toda esta región de Yucatán, a principios del siglo XX, hubo un gran auge económico gracias a la fibra obtenida a partir del cactus nativo henequén, habiendo grandes haciendas que luego fueron poco mantenidas o abandonadas ya que esta fibra con los años fue reemplazada por plástico y otras fibras sintéticas, bajando altamente su demanda. Este fue el caso de la Hacienda Mucuyche, pudiéndose observar sus antiguas maquinarias y restos de las vías del tren que transportaba la producción. Si bien hay partes todavía destruidas, los sectores ya restauradas son muy modernos, preparándose de a poco para recibir turistas. También cuenta con dos maravillosos cenotes (uno de gran tamaño) conectados a través de un canal. Según nos contaron, disfrutó de sus aguas la emperadora Carlota en su estancia en Yucatán.

Hacienda Mucuyche, mucha historia.
Hacienda Mucuyche, abandonada pero siendo restaurada.

TIPS PARA VIAJEROS

  • La Hacienda Mucuyche, estaba siendo inaugurada cuando fuimos y tenía precio especial. Calculamos que la entrada cuesta $400 normalmente.
  • Cenote Kankirixche, tiene un valor de 20-30 pesos mexicanos (menos de dos dolares) con posibilidad de quedarse por un extra.

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