Viajes - Estados Unidos

Redwoods Sequioas (California)

Por fin llegamos a California!!! Arribamos a este estado por la costa norte, recibiéndonos este bosque de sequoias de gran antigüedad (3000 años!!!). Son los árboles más altos del mundo, primos de otras sequoias más anchas que se encuentran también en California pero en otra región alejada. Yendo hacia el punto de partida del primer paseo, pasamos unos minutos estresantes ya que el camino de tierra estaba lleno de pozos haciendo que el camper se moviese como un zamba.

Después de admirar estos gigantescos árboles, salimos del parque dirigiéndonos a la costanera de la ciudad más cercana, donde sabíamos que se podía pasar la noche. Desde el camper teníamos una vista muy linda al mar, pero no tardó en anochecer. El asunto fue que habíamos leído en nuestra aplicación de referencia que en este lugar, durante la noche pasaban autos a extrañas horas, se detenían por unos minutos, y luego se iban, como si fuera un punto de venta de drogas. No tenemos idea de cómo la gente que comentó en la aplicación llegó a esa conclusión, pero bastó con haberlo leído para hacernos la cabeza, por lo que cada vez que pasaba un auto Martín dejaba de hacer lo que estuviera haciendo y se ponía a mirar y “vigilar” por la ventana. Luli se divirtió bastante con la situación.

Al día siguiente volvimos al parque, pero a la parte sur, y estuvimos haciendo caminatas para continuar viendo estos árboles ancestrales, que varían en su longitud, antigüedad, ancho y radio de base, pero todos igualmente sorprendentes. Ya yéndonos, nos cruzamos una manada de renos al costado de la ruta lo más panchos pasteando.

Cuando llegamos al lugar que habíamos elegido para pasar la noche, nos dimos cuenta de que era un descampado al costado de una ruta (algo que tenemos que aclarar es que todos los lugares a los que llegamos ya habiendo oscurecido lucen aterradores, pero al día siguiente con luz, son tranquilos y en general agradables). Llegamos ya de noche y efectivamente lucía aterrador. Estábamos cocinando cuando de repente nos percatamos de la presencia de un auto. Lo vimos acercarse y detenerse muy cerca nuestro. Asustados y mirando por la ventanilla, estábamos planeando como “rajar” de ahí pero desde el camper no hay acceso a la cabina. Luego de unos minutos eternos, el auto arrancó y se fue sin dejar rastro. Nos volvió el alma al cuerpo. Al día siguiente Martín no encontraba sus llaves, la búsqueda terminó al verlas puestas en la puerta del camper del lado de afuera. Recapacitamos: la noche anterior no sólo no hubiéramos podido escapar sino que además lo estábamos invitando al amigo a pasar a tomar unos mates con nosotros.

Luego hicimos nuestro último paseo por estas sequoias, recorriendo la Avenida de los Gigantes, nombre que se le da a una ruta de gran densidad y belleza, que pasa por el medio del bosque. Acá tuvimos que tomar una decisión ya que podíamos seguir por la costa hasta San Francisco, o ir en dirección este hacia el famoso parque Yosemite, pasando previamente por Lassen Volcanic, la gema oculta de California. Nos decidimos por la segunda opción.

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