Viajes - Estados Unidos

Yellowstone (Wyoming)

Nuestro primer ingreso a Yellowstone fue a la tardecita por el acceso este con el objetivo de recorrer un trayecto del parque en dirección norte. Allí podríamos pasar la noche en un “Cambella Recreation Area” según nuestra aplicación de referencia y al día siguiente volver a ingresar al parque pero ya con el lente de la cámara comprado.

En esta corta visita pudimos apreciar que el sitio es único en el mundo. Este territorio volcánico en permanente actividad, además de sus geysers tan particulares y asombrosos, está compuesto de diversos paisajes montañosos, valles llenos de animales que lo convierten en un safari continuo, cañones y cascadas por doquier.

Apenas ingresamos nos topamos con una manada de carneros en una curva con vista a picos nevados. Continuamos manejando por un bosque montañoso seguido del inmenso lago Yellowstone. Al llegar a un valle, estacionamos el auto para caminar unas pasarelas que nos llevaban a nuestro primer geyser “Mud Volcano” el cual visualmente no asombra por su belleza pero sí por ser un fenómeno natural que bombea lodo, transmitiendo fuerza y energía. Comenzamos a sentir el olor desagradable similar a huevo podrido causado por el sulfuro de hidrógeno que nos acompañaría por varios sectores del parque.

Continuando viaje pudimos observar varias manadas de búfalos, algunos pastando al lado de la ruta. Este animal es realmente impresionante, y permite que te acerques lo suficiente como para verlo de cerca.

Saliendo por el acceso norte y ya anocheciendo, se nos cruzó unos ciervos que salieron corriendo al percatarse de nuestra aparición, alertándonos del peligro de manejar de noche por esa área. Estábamos apurando nuestro paso para llegar lo antes posible al lugar donde descansaríamos, cuando de repente: otro ciervo en el medio de la ruta, esta vez inmóvil, asustado, mirándonos fijo sin reacción alguna. Tuvimos que dar un volantazo y una abrupta frenada para evitar el impacto. Ante el susto anterior y al cansancio por las horas de manejo acumuladas había que sumarle que el supuesto sitio “Cambella” no aparecía en las coordenadas indicadas, y era tal la oscuridad de la noche que era en vano continuar buscando. En el medio de la desesperación vimos que a un costado de la ruta había un espacio en el que estaban estacionados (o mejor dicho ABANDONADOS) dos motorhomes antiguos. Sin dudarlo nos estacionamos allí temiendo estar en propiedad privada. Al día siguiente nos despertamos a las 7am y nos fuimos antes de que alguien se quejara de nuestra presencia.

En nuestro segundo ingreso a Yellowstone, nuestra primera parada fue Mamooth Spring Geyser, estacionando al lado de una manada de ciervos que descansaban bajo los árboles. Nos tomó una hora aproximadamente recorrer el trayecto de esta área color ocre y crema. Fue una buena introducción a los geysers que veríamos al día siguiente, mucho más coloridos y humeantes.

Luego recorrimos todas las pasarelas de los otros Geysers que se encuentran del lado oeste del parque: el Upper, Midway y Lower Geyser Basin. Acá el asunto se puso colorido! Recorriendo estos circuitos se pueden observar los distintos piletones a pocos metros entre ellos, sus diferentes tonos de color, chorros de agua para todos lados, y ese vapor caliente y oloroso que te envuelve. Hace que uno le tema a la tierra sintiendo el calor que emana. Entre toda esta locura la cereza del postre es el “Grand Prismatic Spring”, que cada vez que se dispersa el vapor se pueden ver sus múltiples colores. No se puede creer que exista un lugar así!

Luego nos dirigimos a las “Tower Falls” por un camino no muy concurrido, sin muchas expectativas. Estábamos distraídos cuando de repente vimos delante nuestro unos patrulleros agilizando el poco tráfico: el motivo era que había una familia de osos en el bosque al costado de la ruta. Apenas se llegaban a ver desde el auto, pero el simple hecho de verlos en el parque del oso yogui nos llenaba de entusiasmo. Los osos no tardaron en esfumarse entre los árboles.

Continuamos manejando habiéndonos quedado, como decimos chistosamente con Martin: “re manija de osos”, en el momento en que una mujer nos indicó que frenemos. No comprendíamos el motivo hasta que vimos dos osos cruzando panchamente la ruta delante de nosotros. Parecían los Beatles en la portada de Abbey Road. Estos sí que estaban cerca!

Luego de un camino zigzagueante por la parte más “asuizada” y elevada del parque, llegamos al Cañón de Yellowstone, de importante tamaño y color ocre amarillento, que culmina su vista con una espectacular cascada. A través de dos travesías se puede llegar tanto a su base como a su desembocadura, pudiéndose apreciar la gran belleza de esta parte del parque.

A la mañana siguiente, nuestra primera parada fue el famoso “Old Faithful geyser”, el cual expulsa un chorro de agua cada 2 horas durante 5 minutos, alcanzando una altura entre 55-75 metros. La erupción estaba pronosticada para las 12.07pm, así que llegamos un rato antes por las dudas. Lo bueno se hace desear, por lo que tuvimos que aguardar junto a la multitud unos minutos más de lo pensado hasta que comenzó el gran espectáculo que lamentablemente duró poco y te deja con ganas de más.

Yellowstone es un parque en el cual los fanáticos de la naturaleza pueden pasar tanto días como semanas. Teníamos la idea de quedarnos un día más, pero llegamos justo a tiempo a ver todos los geysers porque a la tardecita se nos largó a llover, y bajó la temperatura bruscamente (hasta estaba pronosticado nieve por la noche). Por lo que decidimos dejar Yellowstone, y como despedida nos cruzamos con una enorme manada de búfalos.

Aprovechamos a tomar las últimas fotos, tanto con la cámara como con los ojos, para que nos quede este mágico lugar grabado para siempre.

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